Una cocina sin horno no es una cocina. Al menos para los amantes del arte culinario y aquellos a los que les encanta andar con las manos en la masa. Elegir un horno puede ser una tarea divertida para aquellos a los que les gusta la cocina y lo más tedioso para aquellos a los que lo único que les gusta de la cocina es comer lo que otros hacen. En cualquier caso, en una cocina moderna, el horno es uno de los electrodomésticos indispensables y esenciales para cocinar. Un buen horno permite que se prepare una increíble variedad de platos y postres. En el horno se pueden cocinar pizzas caseras, un buen pavo, el cordero de la cena de Navidad, una lasaña o todo tipo de pasteles, bizcochos y galletas.
Siendo así, no es de extrañar que los hornos de cocina se hayan convertido en uno de los elementos esenciales en las cocinas de todos los hogares. Ofrecen numerosas opciones para preparar comidas de forma eficiente y obtener unos resultados dignos del mejor profesional. Sin embargo, no se puede obviar la evidencia: existe una gran variedad de modelos en el mercado, convirtiendo su elección en todo un desafío. Desde los hornos convencionales hasta los más avanzados de vapor, cada uno de ellos cuenta con una serie de características y beneficios concretos que se adaptan a las diferentes necesidades y estilos de vida de las personas.
Llegado el momento de la elección, hay que determinar el tipo de horno que se necesita antes de adquirir uno. Esto, en apariencia sencillo, realmente no lo es tanto. Puede ser que la cocina esté equipada con una placa que tenga un horno empotrado o disponga de un horno independiente. El panel de control con las funciones necesarias suele situarse en la parte frontal y la principal diferencia que se puede encontrar es si se conecta y calienta con gas o electricidad.
Hornos de gas u hornos eléctricos
En el mundo de la hostelería, lo más frecuente es recurrir a los hornos eléctricos, como nos comentan desde May Friho, expertos en equipamiento de hostelería con proyectos personalizados para cada negocio, y en las viviendas, también suele ser la opción de preferencia, aunque existen los de gas. Conocer ambos tipos de horno es la mejor manera de saber cuál es la mejor opción en cada caso.
Los hornos eléctricos son más modernos y cuentan con una tecnología más moderna; son más seguros de utilizar, más funcionales y tienen diferentes posibilidades de control. Por el contrario, los hornos de gas son más económicos, se consideran duraderos y cuentan con controles mecánicos y mayor riesgo de incendio y fugas de gas.
En el caso de los hornos eléctricos, son más adecuados en apartamentos y viviendas en los que no existe conexión a la red de gas. Es la mejor opción para las casas de campo o las habitaciones independientes que no cuentan con una cocina bien equipada. Por lo general, en la configuración básica, los hornos eléctricos vienen equipados con un termostato que permite que la temperatura se mantenga al mismo nivel. Existen modelos con temporizador y programas preinstalados y, normalmente, en su interior existen varios niveles para poder colocar las bandejas y los platos. Esto permite que se pueda colocar cada producto en su lugar adecuado a la hora de cocinarlo. Los alimentos se cocinan de forma uniforme.
Si hablamos de los hornos de gas, se trata de aparatos adecuados para aquellos apartamentos o viviendas en los que dispongan de suministro de gas. Los quemadores se encuentran en la parte inferior del horno, por lo que los platos se calientan desde abajo, lo que puede conducir a una cocción desigual y a que los alimentos se quemen. Por lo general, los hornos de gas tienen una funcionalidad de control más limitada: encendido y selección de la intensidad del suministro de gas y calor. Los modelos más modernos disponen de sistemas adicionales de control de gas con los que se pueden evitar las fugas de gas cuando la llama se apague.
Los hornos eléctricos cuentan con una serie de ventajas, como que son más económicos y su eficiencia energética mínima puede ser de clase A. Su funcionalidad es avanzada y tiene temporizador, varias opciones de temperatura y programas preestablecidos. Su calidad de cocción cuenta con múltiples elementos calefactores y garantiza una mejor calidad de cocción. Además de ser más seguros al carecer de llama abierta y no existir posibilidad de ignición ni escape de gas. Como aspecto negativo, podemos citar que no funciona si se produce un apagón o corte en el sistema eléctrico.
Sobre los aspectos positivos de un horno de gas, podemos decir que tiene un bajo coste, es fácil de usar y duradero. En contra, solo tienen control mecánico, no ofrecen opciones adicionales como el temporizador o programas preestablecidos, su suministro de calor es desde abajo, presentan riesgos de fuga de gas y tienen mayor riesgo de incendio.
El horno eléctrico como elección
Dado que es más frecuente decantarse por este tipo de hornos, vamos a centrarnos en sus tipos y algunos aspectos a considerar para elegir el más adecuado. Existen dos tipos principales: el estándar y el de convección. Los hornos eléctricos estándar funcionan con el calor emitido para cocinar los platos, mientras que los de convección funcionan con aire caliente rodeando los alimentos desde todos los ángulos para una preparación uniforme. Por lo general, estos últimos son más caros.
Dentro de los hornos, podemos optar por hornos empotrados, con la ventaja de poder encajarlos en el interior e integrarlos en los muebles de cocina. El horno individual es uno de los modelos más populares y solicitados que puede colocarse debajo de la encimera o a la altura de los ojos. Son modelos bastante compactos y con una capacidad limitada. También existe la opción de horno doble empotrado, perfecto para las familias de mayor tamaño o los cocineros más profesionales que preparan platos diferentes. Las dos secciones del horno permiten asar en el horno superior y cocinar otro plato en el inferior. Estos hornos ocupan más espacio, aunque estén integrados en el interior.
Cuando llega la hora de elegir el horno y se comprueba la amplia variedad existente, la decisión se convierte en algo más difícil, por lo que no está de más conocer algunos aspectos que conviene tener en cuenta.
En el mercado existen hornos de diferentes tamaños, por lo que tener en cuenta las dimensiones y la capacidad es indispensable. La anchura puede ir desde los cuarenta y cinco hasta los noventa centímetros, la altura puede llegar a los ciento diez y la profundidad puede variar entre los treinta y cinco y los setenta. Por lo general, cuanto más grande es el horno, mayor es su capacidad. A la hora de elegir un horno hay que guiarse por su interior y la necesidad particular. Si se tiene una familia numerosa y se utiliza mucho el horno para cocinar, lo mejor es decantarse por un aparato con mayor capacidad. Aquellos que viven solos en un estudio y lo utilizan algunas veces al mes pueden decantarse por un horno de menor tamaño.
Los hornos eléctricos pueden tener una parrilla eléctrica o una de infrarrojos. Un aparato con el grill de infrarrojos se calienta y enfría con mayor rapidez, por lo que es considerado más seguro.
En cuanto al modo de calentar, disponen de calor inferior, calor superior, calor intensivo, grill o convección. Algunos modelos ofrecen la combinación completa de todos ellos, incluyendo diferentes combinaciones.
No puede faltar la clase energética que también hay que considerar. Los más económicos son de clase A, A+ y A++.
Los platos se cocinan a diferentes temperaturas, por lo que es interesante que el horno elegido disponga de una amplia variedad de ajustes. Por regla general, el rango de temperatura de los hornos más modernos oscila entre los diez y los quinientos grados centígrados. Muchos platos de carne se cocinan a una temperatura que oscila entre los ciento ochenta y los doscientos veinte grados centígrados. Por lo que el límite superior mínimo para la temperatura máxima es de doscientos veinte grados.
Otro aspecto a considerar es el diseño. Un diseño funcional es importante. Existen dos tipos de puertas de horno: las correderas y las abatibles. Una puerta corredera es más segura al reducir el riesgo de que se produzcan quemaduras y resulta más cómoda de abrir. El mecanismo de las puertas abatibles puede ser de abajo a arriba o viceversa.
La iluminación y el tipo de control son otros aspectos a tener en cuenta. Una iluminación con luz de calidad evita tener que abrir el horno para mirar dentro y los controles facilitan el uso. Pueden ser mecánicos, los más sencillos; electrónicos y táctiles.
Aspectos como el modo de funcionamiento, automático y personalizable, y la garantía que ofrezca el fabricante son otros aspectos que hay que tener presentes a la hora de comprar el horno.
En definitiva, a la hora de comprar un horno para la casa, lo mejor es disponer de toda la información posible sobre los aparatos elegidos y, a partir de ahí, escoger la opción que más se adapte a las necesidades particulares.