Vestir es crear un personaje

Entre finales del siglo XIX principios del XX el cine se convirtió en un espectáculo que rápidamente atrajo a las masas y empezó a influenciarlas. A parte de muchas más cosas, desde entonces el cine se ha convertido en trasmisor de nuevas tendencias de moda, y desde entonces los dos, cine y moda, se han influenciado simbióticamente, ya que en algunos casos son los personajes de las películas y series los que crean tendencia, y en otras, son los mismos actores los que habiendo creado un estilo propio lo incorporan a sus personajes.

Desde el comienzo de su historia, las grandes empresas cinematográficas entendieron que el vestuario tenía una gran importancia a la hora de contar sus historias, pero no fue hasta 1949 que se otorgó el primer Oscar a mejor diseño de vestuario, que se entregó a Hamlet, en la categoría de blanco y negro, y a Juana de Arco, en la categoría de color, ambas películas de 1948.

Si hay una imagen que pueda representar esta unión y todo lo que implica es la de Audrey Hepburn con su papel en Desayuno con diamantes, del director Blake Edwards. Vestida por Givenchy para ese trabajo, significó la afirmación de una relación que se extendió a su vida personal, ya que el diseñador se transformó en su modisto y amigo.

El look de la actriz mientras interpretaba a Holly Golightly, marcó tendencia: el vestido negro, el collar de perlas, los guantes largos, la tiara, las gafas enormes…se convirtieron en un símbolo de glamour y sofisticación que revolucionó el mundo de la moda. Desde entonces el vestido negro pasó a ser imprescindible como prenda de fondo de armario de muchas mujeres, algo que ha llegado incluso a nuestros días.

La importancia del vestuario

Toda la ropa que se utiliza en el cine, teatro, televisión y fotografía es considerada vestuario. El vestuario dentro de una producción de este tipo es muy importante porque es una de las herramientas que el director utiliza para contar su historia. Puede que, a veces, su papel sea solo secundario en la trama y que se limite a completar lo que visualmente quiere expresar el director a través de ese personaje y la ambientación en ese film. Sin embargo, en otras ocasiones es determinante para que una película, serie, videoclip o documental goce del favor del público y su éxito esté a la altura, e incluso supere, las expectativas de recaudación o audiencia de sus creadores y productores. Si un trabajo de vestuario es anacrónico o no es coherente con las expectativas que se han creado en el espectador puede condenar al mejor guion al fracaso, porque no hace falta ser un profesional del medio para notar que falta verdad y eso, consciente o inconscientemente, no gusta a nadie.

El objetivo de un diseñador de vestuario es muy diferente al de un diseñador de moda, ya que éste último se dedica a crear prendas para comercializarlas y que la sociedad la utilice en su vida cotidiana y eventos. En cambio, el diseñador de vestuario trabaja para crear personajes y situaciones, expresándose a través de las prendas, complementos y fotografía. Por ello para este departamento es importante saber quiénes son los personajes y cómo son antes de crear su ropa. Para que el personaje resulte creíble debe de tener variedad de ropa para las distintas escenas, pero es muy importante que mantenga el mismo estilo, que encaje con su “personalidad”.

Como el cine se convirtió en una pasarela

Se podría decir que el cine se convirtió en una pasarela de moda desde la Primer Guerra Mundial. Alrededor de 1914 Hollywood tuvo su gran boom y la industria creció desmesuradamente. La gente, como es normal, necesitaba distracción y empezó a aficionarse a ir al cine y es cuando desde las grandes empresas decidieron apoyar un fenómeno nuevo: el Start System. Los actores y actrices empezaron a ser personajes admirados y alabados por el público y se convirtieron así en el canon a seguir por todos sus fans alrededor del mundo.

De esa época existen muchos ejemplos de cómo el cine influenció a la moda:

  • Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo (1951) puso de moda las camisetas de algodón de manga corta normales y corrientes. Hasta ese momento se trataba de una prenda nada habitual en el vestuario masculino. Sin embargo, ha perdurado hasta nuestros días y hoy es una de las prendas más comunes y cotidianas.
  • Rebecca (1940), de Alfred Hitchcock, popularizó para siempre una prenda muy básica en todos los armarios. Los diseñadores de vestuario, para enfatizar y subrayar el carácter introvertido y tímido de la protagonista (Jean Fontaine), la vistieron en casi todas las escenas con chaquetas de punto fino sin cuello y con botones, que era lo que solían llevar las aldeanas de la época. La película tuvo tanto éxito que en los países hispanohablantes se conoce a esta prenda por ese nombre: rebeca.
  • A partir de las películas La ley del silencio (1954) y Rebelde sin causa (1955) es cuando el hombre empieza a darle importancia al vestir. James Dean, ese ídolo de masas, protagonizó, quizás, el caso más famoso de alteración de hábitos de consumo de la gente de a pie. En Rebelde sin causa, el actor lleva una cazadora de cuero en casi todas las escenas, que como su propio nombre indica, era una prenda que hasta entonces se había usado para cazar y que nadie había llevado para diario.  Los jóvenes de la época la convirtieron en un símbolo de expresión de su rebeldía, que ha llegado hoy en día a ser una prenda habitual de nuestros armarios.

El cine ha popularizado cortes de pelo como el Amélie (2001), los zapatos Dr. Martens en Matrix (1999) y, más recientemente, hasta los monos de color rojo y las caretas de Dalí de La casa de papel (2017) que se han convertido en símbolo de la resistencia del pueblo y rechazo a un poder corrupto.

Tanto es así que desde Disfrazarteshop nos confirman que hoy en día el mono rojo se ha convertido en una de las prendas más vendidas y solicitadas para fiestas y eventos, tipo Carnaval, y que la demanda no baja ya que la popularidad mundial de la serie ha crecido hasta puntos que nadie esperaba. Nunca unos ladrones fueron tan populares y nunca un mono rojo significó tanto como significa ahora. Y todo gracias a la magia del cine.

El vino, un producto central para que las películas españolas ganen realidad

A veces, las películas o las series son verdaderos homenajes no ya a una persona, que es algo a lo que estamos acostumbrados, sino a un determinado tipo de producto. Os puede parecer algo extraño escucharlo, pero es tan real como la vida misma y, en los párrafos que siguen, os vamos a hablar de uno de los productos (que, además, es muy típico en España) que tiene una mayor representación en el mundo del cine y alrededor del cual se han creado historias que son, cuanto menos, brillantes.

Hablamos, como no podía ser de otra manera, de un producto como lo es el vino, del cual España es uno de los países que más produce y que más exporta (lo hace de manera habitual a un país como lo es Estados Unidos). Y es que sí: el vino es uno de los productos que mejor se lleva con un arte como lo es el cine. No en vano, son muchas las películas en las que el vino ha tenido un papel central, tanto como si fuera uno de los personajes principales de la obra. Y es que un producto de tan buen sabor como este no merece menos.

Vamos a hacer un pequeño repaso de títulos de películas que han tenido mucho que ver con el vino. Nos las proporciona el portal web Vinorama, que cita un total de 30. Las que vemos más interesantes son:

  • Marcelino pan y vino.
  • Encadenados.
  • Esta tierra es mía.
  • Días de vino y rosas.
  • El extraño viaje.
  • El secreto de Santa Victoria.
  • Sin techo ni ley.
  • El aire de un crimen.
  • El año del cometa.
  • Un paseo por las nubes.

Y hay muchísimas más que también son muy buenas pero que no hemos mencionado por no hacer interminable la lista. Lo cierto es que se ha demostrado en más de una ocasión que un producto como lo es el vino marida muy bien con el cine y que es precisamente por eso por lo que los directores suelen apostar muchas veces por su presencia a la hora de crear una película con la que esperan llegar a lo más alto. Si un compañero de viaje puede contribuir a hacer realista una película, ese es sin duda nuestro vino.

Son muchas las referencias al vino que se hacen en una buena nómina de películas. Es un producto que ayuda, de manera considerable, a hacer mucho más creíble una historia aunque el género del que estemos hablando sea ciencia ficción. Y los productos que tienen que ver con el vino, tales como copas, dispensadores o vinotecas también tienen mucho que decir a ese respecto. De hecho, los profesionales de una entidad como lo es Giona Premium Glass, especializados en la venta de este tipo de objetos, nos han comentado que sus productos ya han sido adquiridos por los productores de varios filmes a nivel nacional.

Un clásico del cine español

Hemos comentado, en el inicio de este artículo, que el vino es un producto muy nuestro porque somos uno de los máximos productores del mundo y porque exportamos una enorme cantidad del vino a muchos destinos diferentes. La verdad es que esto es lo que hace que, en una tremenda cantidad de filmes españoles, se haga referencia al vino de una o de otra manera. Desde luego, lo que ocurre es que rara es la película o la serie de nuestro país en la que un producto como del que venimos hablando no tiene cabida.

Esto no es de extrañar ni mucho menos, sobre todo si atendemos a la enorme cantidad de consumidores de vino que hay en el interior de nuestras fronteras. Según una noticia que fue publicada en el portal web Vinetur, hay casi 22’5 millones de personas que consumen vino en nuestro país. Teniendo en cuenta este dato, si queremos que una película cuya historia se desarrolla en España tenga realidad, hay que apostar por el vino sí o sí. Es que prácticamente no es una elección. Es casi obligatorio para garantizar el éxito de nuestra misión.

Desde luego, sabemos de primera mano que los directores y, en general, todo el mundo que trabaja en algún aspecto del cine en nuestro país, tienen en cuenta consejos como los que hemos dado a lo largo de este artículo. Ellos y ellas son las personas que mejor conocen lo necesario que es un producto como el vino para darle potencia a una película. Lo mismo ocurre en países como lo son Francia o Italia, en los que la producción de vino también es muy potente. Los directores y directoras de estas naciones tampoco dudan hacer referencia de alguna manera a un producto que es tan común de sus campos y de sus tradiciones.

Fútbol y cine, una conexión ganadora… si la caracterización de los personajes es intachable

En el artículo que aquí comienza, vamos a realizar un análisis que resulta de la combinación de dos de los espectáculos más grandes de los tiempos en los que nos encontramos. Por un lado, hablaremos de cine, uno de los mejores pasatiempos de muchas de las personas que soléis acudir a esta web. Por otra parte, hablaremos de fútbol, el juego que, sin duda alguna, es el deporte rey y que mueve, a día de hoy, miles de millones de euros y a millones de personas. Sin duda, hablamos de una combinación que es explosiva en el caso de ser bien utilizada.

¿Cómo se rueda una serie o una película que tenga que ver con el fútbol? Todos y todas conocemos algo del deporte rey. Conocemos a Messi, también a Cristiano Ronaldo y muy probablemente, aunque seamos jóvenes, a nombres como Pelé, Maradona o Cruyff. Pero el fútbol no solo se reduce a eso y exige una cantidad de documentación que no es en absoluto conseguir. ¿Acaso las camisetas de los años 60 eran iguales que las que vestían durante los años 90? ¿Y la ambientación en los estadios era la misma a mitad del siglo XX que en la actualidad? No, evidentemente son cosas que nada tienen que ver y que hay que reflejar de un modo fehaciente y real.

Ni siquiera el cuidado del césped es el mismo desde hace diez años hasta la actualidad. Eso debe servirnos para valorar lo tremendamente complicado que es conseguir una imagen que se ajuste a la realidad de cada momento y que refleje, en efecto, cómo era el fútbol de una época en concreto. Hablamos de un juego, sí, pero la película se juega las habichuelas en ese tipo de detalles si quiere resultar convincente para el gran público.

La página web Bubble Football nos habla de algunas de las películas más famosas que han rodeado al mundo del fútbol a lo largo y ancho del planeta. Probablemente, la más famosa de todas sea Evasión o Victoria, del año 1981, que es destacada en el artículo que os comentamos. En cuanto a las españolas, destacan, entre algunas otras, “Días de fútbol” o “El penalti más largo del mundo”, las dos con un componente cómico que siempre define al pueblo español y ambas de principios de este siglo XXI. Seguro que el equipo que se encargó de rodar, producir y escribir esas historias, sobre todo en la primera de las películas que hemos mencionado, nos podría contar lo difícil que es rodar un largometraje de este estilo.

Pero si eso ha sido complicado, imaginaos cómo tiene que haber sido el trabajo de los profesionales a cargo de “Un juego de caballeros”, una de las series más recientes de Netflix que se remonta a los inicios del fútbol moderno en Inglaterra. Imaginaos lo complicado que tiene que resultar caracterizar a los personajes, a los espacios y a todos los elementos que rodean un juego que a veces es tan complejo como el fútbol.

Si para el cine es importante caracterizar de una manera real a los personajes que forman parte de una película o serie, si queremos mostrar una historia sobre fútbol necesitamos, de manera irremediable, documentarnos sobre todo lo que tiene que ver con la ropa con la que se practica ese deporte para obtener esa fiabilidad que no puede faltar en cualquier filme. Los profesionales de Marian’s Sport, una entidad dedicada a la venta de calzado futbolístico, nos han comentado que recientemente han realizado labores de asesoría para la elaboración de un filme relacionado con la industria del fútbol.

Mostrar la realidad de cada momento es la clave del éxito

Es tan simple como eso. La historia puede ser muy buena, pero si no es respaldada por la realidad de cada momento presenta lagunas que pueden contribuir a que la película o serie no tenga la potencia que se desea adquirir con ella. Una serie como la de “Un juego de caballeros” ha puesto mucho hincapié en construir una imagen milimétrica acerca de los inicios del fútbol en Inglaterra y está obteniendo unos resultados que son realmente extraordinarios. La explicación está más que clara: cuanta más realidad, más probabilidad de éxito.

La conexión entre dos joyas de nuestro ocio, como lo son el cine y el fútbol, puede tener asociadas muchas ventajas que hay que saber explotar y a las que hay que saber llegar. Y es que no es nada fácil hacer que una historia relacionada con el fútbol cale en el espectador. Lo que está claro es que si conseguimos que la apariencia de sus personajes se asemeje a la de los futbolistas de la época real en la que se desarrolla la acción, tendremos muchas más opciones de conseguir una crítica positiva.

La lencería, cada vez más demandada en las películas

Todos somos conscientes de que la realización de una película es algo que no es en absoluto sencillo y que requiere, por una parte, de una gran inversión económica y, por la otra, de bastante tiempo. Con esa combinación de elementos se puede cocinar un filme de Óscar sin ninguna duda, pero hay que tener paciencia y saber de primera mano cuáles son los elementos que hacen falta para que la película tenga el éxito que esperamos. Ese es el secreto para que un filme marque una época y convenza a todos los tipos de públicos.

En los párrafos que siguen os vamos a hablar de uno de los asuntos que guardan una mayor importancia en lo que tiene que ver con el éxito de una película. Hablamos, como no podía ser de otra manera, del vestuario, que desde luego es uno de los grandes detalles que conducen hacia el éxito de la película y que le confieren una gran dosis de empaque. Y es que no es para menos. Una película podría disponer de un guión extraordinario y de los mejores actores y actrices del mundo, pero si no dispone del vestuario que se adapte a la época y al contexto del que habla, nunca conseguirá tener la repercusión que busca.

Una página web como lo es Hoy Magazine informaba de la importancia que tiene para una película el diseño del vestuario ideal para contar la historia que tenemos entre manos. Lo hace a través de tres ejemplos de películas y la verdad es que queda bastante claro que las grandes producciones no tendrían ni el 10% del éxito que tienen de no ser por el vestuario. Y es que cuidar este tipo de detalles es básico para convencer no solo al público, sino a los críticos que terminarán decidiendo qué premios merece un trabajo como este.

Otra noticia, en este caso publicada en el portal web Xataka, informaba de cómo se diseñan los vestuarios de época para las películas de este estilo. Pero nosotros hemos querido quedarnos con un detalle que se apunta en el cuerpo de la información y que asegura que el vestuario tiene otra función que resulta clave: la de hacer que los actores y actrices que lo van a vestir se metan en el papel que están tratando de representar. Es una cuestión que no habíamos tenido en cuenta en un principio pero que es de una importancia brutal.

El vestuario es uno de los elementos más minusvalorados en lo que tiene que ver con la confección de una película. Se trata de un aspecto elemental y que, además, toca todos los palos ya que puede requerir de vestidos de época o de los más elegantes diseños de lencería. Precisamente de este último punto os queremos hablar en este artículo. Según la principal responsable de una entidad como Lencería Paqui, ha crecido de una manera bastante importante el número de piezas de lencería que son solicitadas por las grandes producciones.

Una cuestión que es creciente con el paso de los años

Es evidente que, hace varias décadas, cuando todavía vivíamos en una sociedad oscura y que detestaba todo lo que no estuviera regido por la Iglesia, era impensable que una pieza de lencería se exhibiera en una película. Pero ahora las cosas han cambiado y, desde hace ya bastantes años es bastante habitual encontrar este tipo de elementos en diferentes tipos de producciones. Y es que no cabe la menor duda de que esto, de alguna manera, ha ayudado a reforzar el concepto de las películas basadas en el presente siglo.

Y es que, además, estamos seguros de que esto va a seguir siendo habitual en los tiempos que están por venir. La verdad es que la elegancia de muchas de las piezas de lencería ayuda a definir a los personajes que se forjan durante las películas. Este es precisamente el objetivo que persiguen muchos de los directores (tanto españoles como internacionales, por cierto) en las diferentes secuencias en las que alguien suele portar un determinado tipo de sujetador, por poner un ejemplo.

El cine es lo más parecido a la magia que tenemos en nuestro tiempo. Por algo es considerado como el séptimo arte y por algo tiene, con cada día que pasa, más y más adeptos. A nadie le sorprende que esto sea así y a nadie le va a sorprender que este tipo de trabajo vaya a seguir demostrando lo prolífico que es. Desde luego, es una de las ciencias más recomendables para adquirir cultura y hay que apoyarla desde todos los niveles para tratar de que no haya ningún peligro de extinción. Sería la peor de las noticias que podríamos recibir en una sociedad que ya de por sí parece seguir recortando en cultura.  

Sevilla, una ciudad propicia para las producciones cinematográficas

El cine es una de las maravillas más grandes que nos ha dejado este mundo. Desde que existe la industria del cine, lo cierto es que el ser humano ha encontrado una manera bastante potente de disfrutar de su tiempo libre y de enriquecerse culturalmente. Y es que no es para menos. La cantidad de historias que nos hace ver el cine a través de la pantalla es tal que, en muchas ocasiones, una película puede compararse con el elemento principal de la cultura, que no es otro que el libro. Ya tiene mérito.

Un país con unas características tan especiales como lo es el nuestro ha sido, de toda la vida, un lugar ideal para grabar películas y series de todos los colores. Nuestra diversidad histórica y cultural ha dejado claro que somos un país idóneo para el rodaje de filmes de todo tipo y la verdad es que eso tiene una contribución importante a la hora de hacer de nuestro país un lugar atractivo. Y es que no es para menos. Lugares como Barcelona, Sevilla, Madrid o San Juan de Gaztelugatxe, el lugar vizcaíno en el que se ha rodado Juego de Tronos, dan buena fe de ello.

En los párrafos que siguen os vamos a hablar de una ciudad que, poco a poco, ha ido ganando repercusión en lo que tiene que ver con esta industria. Hablamos de Sevilla, una ciudad que, sin ninguna duda, se ha convertido en una referencia en lo que respecta a la industria cinematográfica española. Y es que no es para menos. Una ciudad con tanta Historia y con tantos lugares emblemáticos es perfecta para que una película se convierta en una auténtica obra de arte. Desde luego, apostar por Sevilla es realizar una apuesta segura.

Un artículo publicado en el portal web Sevilla Visual informaba de cuáles son las grandes películas que se han rodado en un entorno como Sevilla.

– En los puestos del 10 al 8, aparecen nombres como «Noche y Día», «1492: La Conquista del Paraíso» y «El Dictador».

– Entre los puestos 7 y 5 aparecen títulos como «Los límites del control», «Ese oscuro objeto de deseo» o «La joven de las naranjas».

– «La Bodega» aparece en el cuarto puesto.

– La medalla de bronce es para «El reino de los cielos».

– La de plata es para una película mítica: «Lawrence de Arabia».

– En la primera posición, encontramos «Star Wars: Episodio II – El ataque de los clones».

Teniendo en cuenta la tremenda cantidad de gente que hace falta para rodar una película, es evidente que una ciudad tiene que estar preparada para asumir ese enorme volumen de personas. Según un artículo publicado en el portal web oficinaempleo.com, son muchas las figuras necesarias para llevar a cabo este proyecto. Fijaos en el segundo epígrafe, el que se denomina «los imprescindibles» y atended a la gran cantidad de figuras que son necesarias para este tipo de cuestiones. Y eso que solo son los imprescindibles y no todos.

Que una ciudad esté preparada para acoger el rodaje de una gran película no es en absoluto sencillo. Y ya no nos referimos al volumen y la calidad de sus grandes localizaciones, como lo puedan ser sus grandes obras arquitectónicas, sino a asuntos más relacionados con el descanso y el ocio de todas aquellas personas que forman parte del equipo de la película. Sevilla, desde hace unos años, ha pasado a estar del lado de las ciudades que sí tienen esa posibilidad. Los profesionales de Mercer Sevilla, uno de los hoteles de lujo de la ciudad, así nos lo han hecho saber. Y es que, por lo que parece, ya han sido los equipos de varias producciones los que han pasado por estas instalaciones.

Una apuesta que va a más

Cada vez son más las personas que por Sevilla a la hora de producir una película. La verdad es que la capital andaluza es una apuesta segura en tanto en cuanto permite conocer en profundidad la historia de nuestro país y porque, de cara a factores como lo pueden ser la espectacularidad o la fotografía, es un elemento que permite ganar mucha potencia narrativa. Desde luego, lo que está claro es que si hay mucha gente que se fija en esta ciudad es por algo.

No nos cabe la menor duda de que la capital andaluza va a estar todavía más solicitada de cara a los tempos que están por venir. Y es que no es para menos. Sevilla tiene vida propia y es una ciudad que, a los amantes del buen cine, siempre les cae en gracia. Solo hay que ver la cantidad de grandes producciones que por allí han pasado y que os hemos mencionado a lo largo de este artículo. Sevilla tiene un color especial… también para los amantes del cine.