Los guías, esa ayuda inestimable en la montaña.

El montañismo es un deporte que no cesa de ganar adeptos. Sin embargo, para abordar una montaña que te resulta desconocida o que implica un cierto grado de dificultad, necesitas la asistencia de un guía de montaña. Nos introducimos en la historia de esta profesión tan apasionante como desconocida.

Un guía de montaña es un profesional que efectúa trabajos de conducción tanto para un montañero individual, como para un grupo. Evalúa los riesgos de la actividad y provee seguridad a los deportistas.

El origen de los guías de montaña va unido a la aparición del montañismo como deporte. Para la escalada del Mont Blanc, en los Alpes, en la frontera entre Italia y Francia, en 1876, el doctor Balmat necesitó la ayuda de un guía de la zona, conocido con el nombre de Paccart.

En España, cuando en 1904 se coronó por primera vez el Naranjo de Bulnes, en los Picos de Europa, se contó con la asistencia de Gregorio Pérez “El Cainejo”, un pastor de la comarca.

Pablo Santiago Mata, director de Guías Picos, una empresa que presta servicios de formación y asistencia en los Picos de Europa, un experimentado guía de montaña con el que hemos tenido la suerte de hablar para documentar el artículo, señala que para ser guía es necesario dominar las diferentes modalidades de montañismo: escalada en roca, en hielo, trekking, esquí de travesía. También nos comenta que este es un oficio en el que nunca se deja de aprender.

Conozcamos un poco más sobre el pasado, el presente y los beneficios de esta profesión.

Chamonix, los guías de los Alpes.

Los pueblos de los Alpes, como sucede con los habitantes de todas las zonas de montaña del mundo, estaban acostumbrados a subir a las cimas. Se conocían la cordillera casi como la palma de su mano. Necesitaban buscar prados frondosos para dar de comer al ganado, subían a la montaña en busca de hierbas medicinales o simplemente para cazar venados. En fin, para ellos era práctica habitual. Hacían deporte casi sin saberlo.

Corrían los años de finales del siglo XVIII. Cuando el hombre resultante de la revolución francesa y de la ilustración se lanza a explorar el mundo. Para la nueva burguesía, el hombre es el centro del universo, por tanto, debe conocerlo para poder dominarlo. Dentro de ese afán de conocimientos se encuentra el descubrimiento de las montañas.

Los primeros montañeros no eran deportistas, sino más bien biólogos, doctores y hombres de ciencia. Muchos de ellos eran urbanitas. Su conocimiento del medio era bastante limitado. Para poner en marcha sus aventuras necesitaban la ayuda de habitantes de la zona que conocieran la montaña.

Cuenta la revista de montañismo Oxígeno que en 1821, una quincena de guías de montaña se reunieron en la comuna de Chamonix, en la ladera francesa del Mont Blanc. Todos ellos eran oriundos de la comarca. En su reunión redactaron unos sencillos estatutos de 11 artículos que fijaban los procedimientos a seguir cuando acompañaban a los alpinistas. Se basaban en principios de apoyo mutuo, de forma que garantizaran la seguridad tanto de ellos, como de las personas que les habían contratado. Nace, en ese momento, la figura del guía de montaña como profesión.

Dos años más tarde, en la isla de Cerdeña, las autoridades locales aprueban un reglamento de 53 artículos para regular la actividad del guía de montaña. Mientras tanto, los guías de Chamonix ya se habían organizado en una asociación, una especie de sindicato o agencia que contaban con una pequeña oficina en los bajos del ayuntamiento. Desde allí, los excursionistas podían solicitar un guía que les acompañara.

Los guías de Chamonix surgen como una opción de desarrollo económico en la zona. Una nueva fuente de ingresos para la población local. La vida en la montaña, nunca fue fácil.

Beneficios de ir acompañado por un guía de montaña.

La profesión de guía de montaña ha evolucionado mucho desde sus inicios. Hoy, estos profesionales, además de acompañar a los montañeros y sugerir rutas, supervisan las medidas de seguridad e imparten cursos de formación.

Su función en la montaña es inestimable. Estas son algunos beneficios que su trabajo reporta a los montañeros:

  1. Aumento de la seguridad. Los guías de montaña están capacitados en primeros auxilios, rescate y técnicas de seguridad para entornos montañosos. Su experiencia reduce el riesgo de sufrir accidentes y permite una respuesta rápida y eficaz en caso de emergencia.
  2. Conocimiento del terreno. Un guía conoce bien la geografía local, incluyendo rutas seguras, puntos de interés y posibles peligros. Esto asegura que el montañero siga el camino más adecuado, y disfrute de una experiencia enriquecedora.
  3. Orientación y navegación. Estos profesionales son expertos en orientación y navegación, utilizando mapas, brújulas y GPS. Esto es crucial en áreas donde las rutas pueden ser confusas o donde se dan condiciones climáticas adversas que dificultan la visibilidad.
  4. Información y Recursos. Los guías proporcionan información sobre la flora, fauna, geología y cultura local, enriqueciendo la experiencia del montañero con conocimientos que de otra manera podrían pasar desapercibidos.
  5. Optimización del tiempo. Con la experiencia del guía, se pueden planificar itinerarios que aprovechen al máximo el tiempo disponible, evitando rutas ineficientes o que el grupo se pierda, lo que es especialmente útil en excursiones con limitaciones de tiempo.
  6. Soporte logístico. Los guías suelen encargarse de los trámites y aspectos logísticos como permisos, equipo adecuado, planificación de campamentos, etc. Permitiendo que el montañero se concentre en disfrutar la aventura sin preocuparse por detalles organizativos.
  7. Motivación y apoyo. Un guía es un coach valioso en deportes de montaña. Brindará consejos, motivación y apoyo emocional para que el deportista supere el reto que se ha propuesto. Algo importante cuando se atraviesan por situaciones difíciles en la montaña.
  8. Entrenamiento y educación. Durante la excursión, los guías enseñan habilidades prácticas de montañismo, como técnicas de escalada, orientación y uso del equipo, lo que aumenta los conocimientos del montañero para futuras expediciones.
  9. Reducción del impacto ambiental. Los guías de montaña velan por la conservación del espacio natural. Promueven prácticas de mínimo impacto, de no dejar rastro (Leave No Trace), educando a los montañeros en la importancia de preservar los entornos naturales, asegurando que las áreas visitadas se mantengan en buen estado.
  10. Gestión de riesgos. Esta es una labor importante. Los guías están entrenados para interpretar condiciones meteorológicas cambiantes y otros riesgos naturales, garantizando decisiones que protejan la seguridad del grupo.
  11. Mejora de la experiencia. La experiencia y el conocimiento del guía enriquecen la aventura, permitiendo al montañero disfrutar de una experiencia más profunda y completa, descubriendo aspectos del entorno que podrían pasar desapercibidos sin su ayuda.
  12. Conexiones locales. Trabajar con un guía de la zona, permite tener conexiones locales que facilitan el acceso a áreas restringidas o el conocimiento de eventos culturales, que no estarían disponibles para un montañero sin guía.

El presente de los guías de montaña, según Juanito Oiarzabal.

Recientemente, el periódico El Diario Vasco realizó una interesante entrevista al montañero Juanito Oiarzabal. Toda una institución en el deporte español, en general, y en el montañismo, en particular. En la entrevista expone cuál es su visión sobre el alpinismo en la actualidad y sobre el trabajo de guía de montaña, su actual ocupación.

Juanito, que nació en Vitoria-Gasteiz, es el primer español en subir las 14 montañas con más de 8.000 metros de altitud que hay en todo el mundo. Los 14 ochomiles, como se les conoce en el argot alpinista. Siendo el tercero en el mundo en hacerlo sin la ayuda de oxígeno adicional.

A sus 68 años, hace más de 5 que dejó el deporte de élite, trabaja como guía de montaña, pues como dice él, la montaña es su vida y no la puede dejar. A pesar de su edad, continúa acompañando expediciones por Afganistán y el Himalaya.

En la entrevista opina que el montañismo ha sufrido una especie de prostitución. No tanto por los deportistas, sino por las agencias que organizan subidas multitudinarias al Everest y a otras montañas icónicas, sin ofrecer la formación precisa. Miles de personas pagan entre 50.000 y 300.000 € por vivir una experiencia para la que no han sido preparados.

Juanito explica que de entrada, en algunas cumbres debes pagar 10.000 € solo por tener derecho a subir a la cima. En tu trayecto te acompañan dos o tres sherpas que portan para ti hasta 4 botellas de oxígeno. A medida que vas ascendiendo, un sherpa va regulando la botella de oxígeno en función de cómo te vea. A mitad del itinerario hay instalado un campamento base equipado con salas de cine, baños y hasta barras con licores. Algo que dista mucho de lo que este deporte es en sí. Una disciplina que se basa en el respeto por la montaña y en la superación personal.

Ante este panorama, los guías tienen la obligación de transmitir sus conocimientos y de contagiar su pasión por la montaña, motivando que haya gente que practique este deporte por afición, por lo bonito que es, no solo por vivir una aventura.