Me mudo, y con muchas ganas

Mi madre dice que estoy loca por mudarme en plena pandemia y yo le digo que cuando una oportunidad se te presenta hay que coger la vida por los cuernos. Y es que, seamos realistas, una familia media no suele tener muchas opciones para mejorar su vivienda a no ser que se hipoteque para toda la vida y la verdad es que yo no tenía ningunas ganas de hipotecarme hasta las cejas, bueno ni yo ni mi marido, ni mis hijos (aunque a ellos les incumba ahora mismo poco todo esto).

Las reformas más demandadas

Sería bonito poder cambiarse de casa cada vez que a uno le apeteciese, sobre todo para aquellas personas que, como yo, vivimos en pisos de 80 metros cuadrados útiles sin urbanización ni terraza. La verdad es que tampoco es para quejarme, porque tengo mis ventajas, como tener la vivienda ya pagada y librarme de hipotecas o vivir en un barrio más o menos céntrico en mi ciudad, lo que me da acceso a prácticamente todo. Ahora bien, este confinamiento, incluso este verano en el que las playas tienen el aforo tan limitado, daría mucho por conseguir un piso con terraza y piscina comunitaria. Tampoco pido mucho ¿no?